Literatura neoclásica: Definición, características, ejemplos y ejercicios

La literatura neoclásica fue la corriente literaria en la que los autores intentaron traer la Antigüedad al presente. Su ideal de perfección y sus normativas dieron lugar a varios estilos que, aunque serían rechazados durante la etapa siguiente, permitieron la creación de obras armoniosas y clásicas.

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Teniendo un impacto tan grande en la historia de la literatura, es evidente que no íbamos a olvidar dedicarle un post. Pues bien, hoy nos sumergiremos en la definición de esta corriente, en sus características, en sus autores y en todo lo que hace falta conocer de ella. Asimismo, al final te dejaremos unos ejercicios para que evalúes tu aprendizaje.

¿Qué es la literatura neoclásica?

La literatura neoclásica o Neoclasicismo fue una corriente literaria del siglo XVIII que tomó los modelos literarios grecolatinos como ejemplo a seguir.

Eso nos hace pensar en el Renacimiento, etapa en la que la cultura grecorromana también cobró protagonismo. Ciertamente, hay una similitud entre ambas corrientes. No obstante, existe una diferencia sencilla pero importante:

  • Para los renacentistas, la literatura antigua y sus elementos eran un mundo llamativo del que podían tomar inspiración en mayor o menor medida, sin perder su estilo personal.
  • Para los neoclásicos, la literatura grecolatina era el punto de partida obligatorio. Debían seguir las reglas de composición de los griegos y los romanos, o, de lo contrario, no estaban haciendo arte realmente.

Podemos notar que en el primer caso la influencia era casi opcional, mientras que en el segundo era una imposición absoluta. Por esa razón, algunos expertos dicen que el Neoclasicismo es la evolución máxima del Renacimiento.

¿Por qué se llama Neoclasicismo?

Se llama “Neoclasicismo” porque es el nuevo estilo clásico.

Para entenderlo mejor debemos dividir el término “Neoclasicismo”. El prefijo “neo” significa ‘nuevo’. Por su parte, la palabra “clasicismo” se refiere a la corriente artística clásica, es decir, la grecorromana.

Considerando el sentido de las dos partes por separado, el resultado sería ‘nuevo clasicismo’. Este significado es perfecto, porque la literatura neoclásica es precisamente la restauración de la literatura de la Antigüedad.

Historia de la literatura neoclásica

Como ya señalamos en la definición, la literatura neoclásica se desarrolló a lo largo del siglo XVIII. A este se le suele llamar “Siglo de las Luces” o “Ilustración”, debido a la corriente de pensamiento de ese entonces, que resaltaba la razón y rechazaba la mentalidad religiosa.

Ya para entonces el Renacimiento llevaba tiempo establecido como el movimiento artístico predominante en toda Europa. Por lo tanto, el uso de elementos de las culturas griega y romana en el arte era ya algo común.

Ese gusto se vio reforzado por dos hechos, ambos relacionados con los descubrimientos de unas ruinas. El primero ocurrió en Herculano, en 1738; el otro, en Pompeya y en el año 1748.

Ambas ciudades se vieron sepultadas a causa de la erupción del Vesubio en el 79 d. C. Por suerte, el descubrimiento de las dos permitió rescatar poco a poco una serie de manifestaciones artísticas que se conservaron en buen estado durante todo ese tiempo.

El hallazgo impulsó aún más el interés de los artistas por reconstruir el mundo grecorromano en su propia época. A esto se le sumó la ideología ilustrada de la época, la cual consideraba que la cultura clásica era fina y elegante.

Todo eso fue llevando la imitación de lo grecolatino hasta el extremo, con lo cual se convirtió en la fuente de la que todos los escritores y artistas partían para elaborar sus obras.

Características del Neoclasicismo

La literatura neoclásica presenta una serie de características que se desprenden de los textos grecolatinos, por un lado, y del pensamiento filosófico que estaba en auge dentro de Europa, por el otro.

Predominio de la razón

La razón tuvo un papel predominante en la literatura neoclásica. Esto se desprende directamente de la Ilustración, que intentaba darle el rol que se merecía tras muchos siglos de creencias y supersticiones.

En consecuencia, la creatividad de los artistas debía verse sujeta a lo que su razón le indicara.

A la vez, era necesario que desecharan cualquier idea asociada a la divinidad y a la religión, puesto que ambas eran un obstáculo para el desarrollo del intelecto humano y, por extensión, de las capacidades artísticas de una persona.

Curiosamente, la defensa de la razón acabó convirtiéndose casi en una especie de culto para los autores. No es para menos, ya que los ilustrados (los exponentes de la Ilustración) la consideraban una diosa —más de forma metafórica que literal—.

El arte con fines didácticos

La literatura neoclásica, tal como la clásica, tenía un propósito didáctico. Recordemos que en la Antigüedad los autores buscaban realzar los valores de su sociedad y fijar la cultura en los lectores o espectadores.

Esa finalidad no llegaba al límite de ser un adoctrinamiento en ningún punto. Era tan solo un medio que tenían los escritores para mantener lo más culta posible a la población.

Los neoclásicos retomaron también ese concepto. Por consiguiente, sus textos dejaban de lado la simple idea de entretener, para intentar transmitir una enseñanza a quien los leyera. De este factor dependería el valor de la obra en sí misma.

La enseñanza en cuestión podía ser de tipo moral, histórico, etc. Muchas veces se relacionaba con la ética correcta que debía tener todo buen ciudadano.

Exigencia de disciplina

Este rasgo va unido al predominio de la razón. A través de esta, los autores debían ser capaces de tener una disciplina intachable al momento de escribir.

No estamos hablando de horarios ni de nada parecido. Más bien, se trataba de que cada escritor controlara su imaginación y sus sentimientos, a fin de que ninguno de los dos le impidiese componer una obra clara, serena y racional.

En ese sentido, la inspiración no era tan libre como en otras corrientes literarias. Cualquier idea fugaz que se le ocurriera al autor tenía que ser procesada por los lineamientos de la razón, para saber si era digna de ser llevada al papel.

Separación de los géneros literarios

Los géneros literarios en la literatura neoclásica estaban plenamente divididos. Es decir, cada uno tenía sus reglas y estilo propios y no debía cruzarse con ninguno de los otros.

Ese lineamiento garantizaba la pureza de los géneros, la misma que había tenido durante la Antigüedad. El teatro estaba destinado a la escenificación; la narrativa, a contar historias y tramas; y la poesía, a exaltar los sentimientos del autor.

Cualquier intento de ir en contra de esa normativa era rechazado. No se permitían las experimentaciones de ninguna clase, ya que atentaban contra el gusto fino y clásico.

Lenguaje culto y cuidado

Para los neoclásicos, el lenguaje debía reflejar la máxima plenitud de sus capacidades expresivas. Eso implicaba respetar tanto las normas que reglamentaban su construcción como el léxico formal.

Con lo de “léxico formal” nos referimos a las expresiones y palabras que no pertenecían al dialecto popular. Un término vulgar o una expresión de ese tipo no podía tener lugar dentro de la literatura, dado que afectaba la belleza y el esplendor de la obra artística.

Como consecuencia de eso, los personajes en los textos neoclásicos nunca se expresan de manera coloquial. Incluso si pertenecían a la clase baja, el escritor tenía que añadirle un vocabulario apto.

Regulación académica

Durante esta etapa ocurrió igualmente que se desarrolló una regulación académica sobre la producción literaria. En resumidas cuentas, fueron apareciendo escuelas que dictaban dos cosas:

  • La construcción correcta de cada género, desde la estructura que debía seguir hasta los elementos que tenían que aparecer para considerarse como tal. Lógicamente, para esto se basaban en los modelos grecolatinos.
  • Lo que era correcto y lo que no. O sea, emitían juicios acerca de qué textos podían ser considerados de buen gusto y adecuados para la lectura. (Esto es un antecesor directo de lo que ahora llamamos “reseña literaria”).

Todos los autores procuraban apegarse a lo que establecieron esas academias, porque, si no lo hacían, se arriesgaban a ser desaprobados, lo cual dificultaba su posibilidad de triunfar en la literatura.

Temas de la literatura neoclásica

La literatura neoclásica no tuvo tanta variedad de temas como algunas corrientes anteriores. En líneas generales, hubo solamente tres:

Historia y mitología clásicas

Considerando que la literatura neoclásica está unida al mundo grecorromano, es evidente que tanto su historia como su mitología son una de las temáticas más recurrentes entre los autores.

La novedad aquí radica en que se tomó en cuenta la historia.

La mitología ya había sido retomada por los renacentistas, pero los eventos históricos de Roma y la Antigua Grecia no habían recibido tanta atención como para ser el centro de una obra. Por el contrario, preferían retratar la historia contemporánea de su país o de Europa.

Ahora bien, la fidelidad histórica podía no ser absoluta. Después de todo, lo importante era que el escritor respetase la formalidad exigida por la corriente.

El conocimiento racional

El conocimiento racional es aquel que se adquiere mediante la razón y la investigación y no mediante doctrinas religiosas. Como cabe esperar, se fue volviendo un tema para los neoclásicos debido a la influencia de la Ilustración.

El enfoque podía variar según el autor, aunque lo más común era hacer una crítica de las ideas asumidas por la tradición cristiana. Para ello se dejaba en claro, casi siempre de un modo ridículo, que no eran válidas; posteriormente eran contrastadas con principios científicos y racionales.

Así, la idea quedaba opacada frente a lo que indicaba la razón.

Desde luego, una temática tan atrevida generó un rechazo por parte de la Iglesia. Sin embargo, había libertad suficiente como para que los autores pudiesen desarrollarla sin temor a ser encarcelados o censurados.

El republicanismo

Aunque fue un tema menor, el republicanismo (lo referente a las repúblicas) está presente en algunas obras de esta corriente como asunto central o como una idea que el autor busca explorar. La incorporación de esta temática se debe, por supuesto, al contexto de la época.

Durante las últimas décadas del siglo XVIII, empezó una búsqueda de cambio del poder en la sociedad. Hasta entonces el control había estado en manos de la monarquía, pero una serie de eventos fueron restándole prestigio y validez.

En consecuencia, se desarrollaron varias manifestaciones y levantamientos en contra de los reyes que fueron dando paso a la creación de países republicanos. El ejemplo más famoso y representativo de esto es la Revolución francesa.

Toda esa agitación era para algunos autores un material de composición perfecto. En cuanto al enfoque, este era negativo o positivo de acuerdo con la postura del escritor respecto a las Revoluciones.

Autores y obras del Neoclasicismo

En este punto queremos centrarnos en los autores y en sus obras más representativas. Es necesario señalar que el listado es bastante amplio, aunque hemos seleccionado a los que tuvieron mayor éxito.

Asimismo, hemos incluido algunos que no vivieron en el siglo XVIII, sino en el 17. Pero, dado que cumplieron con todos los lineamientos del Neoclasicismo, podemos considerarlos como precursores de la corriente y autores neoclásicos en toda regla.

Jean Racine

Fue uno de los dramaturgos más importantes de Francia, y ya lo era en su tiempo. Vivió entre 1639 y 1699, así que no llegó a ver la Ilustración. Aun así, cumple todos los estándares del Neoclasicismo.

A pesar de que quedó huérfano a temprana edad, Racine fue acogido por sus abuelos, quienes le garantizaron una buena educación. En un principio esperaban que se dedicara al mundo eclesiástico. Lo hizo, aunque solo por un tiempo, pues su vocación literaria lo impulsó a dedicarse a la escritura.

La manera de crear obras que tenía este escritor es muy curiosa. Primero escribía el texto en prosa; luego se dedicaba a armarlo en versos con una rima y una musicalidad perfectas. El resultado final reflejaba siempre un lenguaje claro y sin adornos innecesarios, pero muy sugerente.

La producción literaria de Jean Racine está compuesta en su mayoría por tragedias.

Muchas de ellas desarrollan tramas relacionadas con la historia romana o con la mitología griega. En ambos casos, el autor lograba crear personajes con una psicología muy realista, manteniendo a la vez los lineamientos que establecieron los tragediógrafos clásicos.

El catálogo de Racine es bastante reducido si lo comparamos con el de otros dramaturgos de su época. Se estima que llegó a escribir más de diez tragedias y una comedia. Entre ellas las obras más conocidas son las siguientes:

  • Fedra: esta tragedia retoma el mito de Fedra, que ya había sido tratado por muchos autores. Ella es esposa del héroe Teseo y está enamorada del hijo de él, Hipólito, pero este la rechaza. Más adelante entre Fedra y su sirvienta hacen creer a Teseo que es Hipólito quien ha querido seducir a su madrastra, y esto desencadena un fin trágico para el joven.
  • Andrómaca: en este texto el argumento tiene como protagonista a Andrómaca, la esposa de Héctor. Luego de que Troya cayera, ella es entregada al hijo de Aquiles, Pirro. A partir de ello se desarrolla una larga cadena de amores no correspondidos que llevan finalmente a la muerte de varios personajes.
  • Berenice: aquí nos topamos con una tragedia que parte de un tema histórico de Roma, que es el amor del emperador Tito por Berenice. Aunque es correspondido, pronto Tito entiende que no puede casarse con ella, porque no es romana. La resolución de la obra es que ambos se separan para siempre, cada uno en un reino distinto.
  • Los Litigantes: esta comedia —la única de Racine— explora la costumbre de algunas personas de alargar los pleitos más allá de lo necesario. En la trama aparecen muchos personajes, pero se puede considerar que el protagonista es Dandin, un juez obsesionado con la idea de resolver los problemas. Desde una perspectiva general, el texto busca ser una parodia.

Voltaire

François-Marie Arouet (1694 — 1778), alias Voltaire, fue una figura clave tanto del Neoclasicismo como de la Ilustración. Se le tiene, además, como uno de los filósofos principales de Europa y de Occidente en general.

Voltaire tuvo una educación privilegiada. Igualmente, con menos de veinte años llegó a ser secretario de una embajada, un cargo importante para la época. No obstante, su carácter y su inclinación a entrar en conflictos lo hicieron pasar por muchos disgustos, hasta acabar residenciado en Londres.

El contenido de las obras de este autor se vio influenciado por su forma de pensar. Era un claro enemigo de la religión y de la Iglesia, contra las cuales dirigió muchos ataques. Al mismo tiempo, creía fervientemente en la justicia y en la necesidad de establecer un pacto entre ciudadanos para llegar a una sociedad ideal.

A nivel de estilo, se destacó por utilizar un lenguaje simple y elegante ajustado a las normas de su idioma, el francés. Era un maestro de la ironía, recurso que usaba constantemente cuando quería hacer una crítica de algo o alguien.

La producción literaria de Voltaire incluye muchas obras filosóficas. E incluso los textos que podemos catalogar como literatura pura contienen en sí un toque filosófico. Sea como sea, forman parte de lo mejor del Neoclasicismo:

  • Cándido, o El optimismo: este relato es la obra capital de Voltaire. Su protagonista, Cándido, es un personaje con un carácter muy ingenuo al que le van sucediendo varias desgracias, pero el se mantiene optimista. La obra parodia la idea de que el mundo que conocemos los humanos es el mejor de todos los mundos posibles, defendida por el filósofo Leibniz.
  • Edipo: esta tragedia es posiblemente la que inició a Voltaire en el teatro. Se basa en el mito del rey Edipo, que sin saberlo mató a su padre y se casó con su madre. En el enfoque que toma el autor se destaca al amor de Edipo hacia Yocasta, su madre y esposa. Si bien a nivel argumental la obra se mantiene muy parecida a sus antecesoras, su construcción refleja una sencillez y una armonía que fueron ejemplo para otros dramaturgos.
  • El fanatismo, o Mahoma: es otra de las tragedias famosas de Voltaire. Se trata de una crítica directa y muy fuerte aparentemente dirigida a la religión musulmana. El escritor toma a Mahoma como protagonista y a través este el fanatismo del islam y de sus seguidores. Pero un análisis más profundo permite descubrir que el ataque parece ir más a la Iglesia católica, motivo por el cual se terminó prohibiendo su representación.
  • Micromegas: pese a que no muchos conocen este relato, algunos críticos lo señalan como un antecedente de la ciencia ficción. La trama está protagonizada por Micromegas, un ser que viene de otro planeta y que decide visitar la tierra junto a un compañero. Entre otras cosas, se puede evidencia una vez más la crítica hacia la religión cristiana.

Molière

Molière, cuyo nombre real era Jean–Baptiste Poquelin, es otro máximo exponente del teatro francés. Vivió entre 1622 y 1673, de modo que compartió la época con Racine, con quien tuvo siempre bastante rivalidad.

Nacido en una familia acomodada, pudo recibir una educación formal desde muy pequeño. Su madre falleció cuando él tenía diez años, aunque este hecho no le impidió seguir formándose académicamente. Fue así como llegó a graduarse en la carrera de derecho en 1642.

Además de escritor, Molière fue un actor de comedias. De hecho, puede decirse que se dedicó primero a la actuación. Incluso fundó su propia compañía de teatro, pero no tuvo éxito, por lo cual debió buscar trabajo en otras.

La carrera literaria de este dramaturgo comenzó a partir de 1658. Ese año estrenó su primer drama, que fue bien recibido. A dicha la obra la seguirían unas cuantas tragedias y comedias; estas últimas obtuvieron más éxito. Una de ellas, Sganarelle, tiene como protagonista a un personaje del mismo nombre y que siempre fue interpretado por el propio autor.

Los textos de Molière son conocidos por la infinidad de recursos que manejan: desde la ironía hasta un lenguaje que puede usar el verso o la prosa según sea conveniente para el desarrollo de la trama. Asimismo, se valen de malentendidos para generar conflictos y situaciones divertidas entre los personajes.

Se puede decir que la mayoría de las obras de Molière son comedias. Su éxito fue tan masivo en su tiempo y luego de su muerte que se le considera el responsable de llevar dicho subgénero a su máximo esplendor. Como muestra de ello, podemos tomar cinco textos:

  • Don Juan: en esta comedia el argumento retoma el mito de don Juan, desarrollado un siglo antes por Tirso de Molina. Este protagonista es un mujeriego que sostiene relaciones con una mujer tras otra sin preocuparse de las consecuencias, hasta que al final una estatua se lo lleva al más allá. Al margen de la trama, la obra contiene ciertas críticas hacia la religión que ocasionaron que fuese censurada en su momento.
  • El enfermo imaginario: se estima que fue la última comedia que escribió este autor francés. Es una burla hacia las personas que creen estar enfermas todo el tiempo y a los médicos que usaban un lenguaje complejo para aparentar ser cultos y sabios. En contraste, se resalta el papel de la naturaleza como la única medicina real y posible.
  • El médico a palos: aquí Molière vuelve a atacar a los médicos. Esta vez plantea una historia en la que la esposa de Bartolo (Sganarelle en la versión original), el protagonista, lo hace pasar como un doctor que acepta su profesión tan solo si es golpeado. Semejante acción no es más que una venganza por parte de ella luego de que él la maltratara. Efectivamente, Bartolo es tomado por médico y se ve obligado a solucionar el enredo en que ha caído.
  • El avaro: para esta comedia Molière tomó inspiración en la obra La comedia de la olla, del romano Plauto. El personaje principal es Harpagón, un hombre que cuenta con una gran fortuna y que se niega a gastar un centavo de ella. La trama se va desarrollando a través de él y de los matrimonios que busca para sus dos hijos, mientras se destaca el carácter tacaño de Harpagón a la hora de tomar decisiones.
  • Tartufo: es una comedia centrada en Orgón, un parisino que cuenta con una buena posición económica y que es engañado por el personaje de Tartufo. Este es un farsante que finge ser un devoto con la intención de quedarse con la fortuna de Orgón. La obra es claramente un ataque hacia los sacerdotes falsos, y por esa razón fue condenada por la Iglesia, lo cual obligó a Molière a hacer ciertos cambios en el texto original.

Corneille

Pierre Corneille está al mismo nivel que Molière y Racine dentro del teatro francés neoclásico. E incluso inició su carrera literaria antes, ya que nació en 1606. Para cuando falleció, en 1684, se había convertido en el tragediógrafo por excelencia de su país.

La vida académica de este dramaturgo empezó en un colegio de jesuitas. Allí ganó algo de fama por los poemas que escribía. Más adelante se graduó de abogado, y a través de su padre consiguió algunos cargos importantes en el área jurídica.

La primera obra de Corneille fue una comedia que apareció en 1629.

Tuvo tan buen recibimiento que la compañía a cargo de escenificarla se dedicó por años a representar las demás que fue componiendo. Estos primeros textos, aunque ya demostraban un talento inigualable, solían ir en contra de algunos de los lineamientos neoclásicos, lo cual le generó muchas críticas.

Así, entendió que debía apegarse a las reglas estilísticas de su tiempo. A partir de entonces y durante varias décadas, compuso tragedias y comedias ajustadas a la normativa del Neoclasicismo, hasta que se retiró de los teatros en 1674.

Los textos de Corneille se destacan en primera instancia por su contenido. El autor supo reflejar los dilemas éticos y morales de su época relacionados con la muerte, la guerra y el poder. A la vez, fue capaz de crear por igual personajes heroicos y personajes que reflejan los instintos humanos más despreciables.

Tal como ya señalamos, Pierre Corneille llegó a ser el máximo tragediógrafo de Francia. No solo por el éxito de sus tragedias (aún mayor que el de sus comedias), sino porque estas renovaron el subgénero trágico en sí mismo. Para muestra de ello podemos fijarnos en las que aparecen a continuación:

  • Medea: fue la primera tragedia de Corneille. Está basada en el ya conocido mito de Medea, la esposa del héroe Jasón. Este último la abandona para casarse con la princesa Creúsa. En venganza, Medea asesina a sus propios hijos y a la princesa. Y cuando Jasón va a cobrar venganza, ella se escaba en un carro manejado por dos dragones.
  • Nicomedes: esta tragedia tiene como protagonistas a dos hermanos, Nicomedes y Atalo, que son hijos de madres distintas. El conflicto se desarrolla debido a la madre del segundo, que quiere ve a su hijo como rey. Para ello se asegura de ponerle todos los obstáculos a Nicomedes, aunque eso no evita que al final él logre obtener el trono.
  • Tito y Berenice: aquí Corneille retoma la historia del emperador Tito y su amada Berenice, que también trató Racine en ese entonces. Si bien tenía el mismo nivel que el resto de las obras que compuso, fracasó al ser comparada con la versión de Racine, la cual para los críticos era mucho mejor. Pero con el tiempo otros expertos han sabido reconocer la maestría y la elegancia de esta tragedia.

Juan Meléndez Valdés

Juan Antonio Meléndez Valdés (1754 – 1817), además de ser uno de los exponentes del Neoclasicismo en España, está considerado como el poeta más importante de su época en lengua hispana.

Se formó profesionalmente como abogado en la Universidad de Salamanca. Luego de graduarse se quedó allí como catedrático. Al mismo tiempo fue ejerciendo otros cargos importantes en el sector público. Pero acabó desterrado y no pudo volver a su país sino hasta 1809, cuando reinaba José Bonaparte.

Meléndez Valdés probó con varios géneros, entre ellos el teatro, pero el reconocimiento y el éxito los obtuvo en realidad con la poesía. Esta, de acuerdo con la crítica especializada, se puede dividir en dos etapas:

  • La primera estuvo caracterizada por la influencia que ejercieron en él Alexander Pope y otros poetas. En esta etapa se dedicó a dominar la oda anacreóntica, una forma poética con varios rasgos grecolatinos.
  • La segunda se aleja bastante del estilo anterior y plantea un contenido más reflexivo y filosófico. Algunos expertos han señalado que la poesía de esta etapa refleja una sensibilidad que, más que ser neoclásica, parece un adelanto de la siguiente corriente, el Romanticismo.

Ambas comprenden la producción literaria de Meléndez Valdés que ha pasado a la historia. De ella podemos destacar dos textos, que en realidad son compilaciones de poemas:

  • La inconstancia: Odas a Lisi: se trata de un conjunto de poemas que toman como inspiración un texto de Luis de Góngora. Además del romance, desarrollan algunos temas culturales muy conocidos en la época.
  • La paloma de Filis: consiste en un grupo de odas —treinta y cinco en total— que retratan la relación entre dos amantes. Su amor tiene como intermediaria a una paloma que pertenece a la chica, y de allí se desprende el nombre de la obra.
  • Galatea, o La ilusión del canto: la temática aquí posee un tono bastante trágico. Meléndez Valdés se dedica a plantear un enamoramiento que dura muy poco tiempo y que se complica hasta terminar de una forma lamentable.

Ejemplos de literatura neoclásica

No hay mejor manera de entender los textos mencionados que viéndolos tú mismo. Por ese motivo, te dejamos en este apartado algunos fragmentos que hemos seleccionado y que reflejan muy bien la esencia de cada obra.

Molière, Don Juan (traductor desconocido)

“Hemos fallado el golpe, Sganarelle, y esta borrasca imprevista ha hecho naufragar, con nuestra barca, el proyecto que habíamos forjado; mas a decirte verdad, la aldeana a quien acabo de dejar compensa ese infortunio y la he encontrado unos hechizos que borran de mi espíritu toda pena que me producía el fracaso de nuestra empresa. Ese corazón no debe escapárseme…”.

Jean Racine, Fedra (traducción de María Dolores Fernández Lladó)

Mi mal viene de más lejos. Apenas me hube entregado al hijo de Egeo bajo la ley del matrimonio, y cuando mi reposo y mi dicha parecían haberse consolidado, Atenas me mostró mi soberbio enemigo; lo conocí, me sonrojé, palidecí al mirarlo; la turbación se apoderó de mi alma extraviada; mis ojos no veían ya, no podía hablar; sentí arder y helarse todo mi cuerpo; y reconocí a Venus y sus llamas…

Voltaire, Edipo (traductor desconocido)

Sé que el primer aplauso del público no siempre es una garantía segura de la bondad de una obra. A menudo un autor debe el éxito de su obra o al arte de los actores que la interpretan, o a la decisión de unos pocos amigos acreditados en el mundo, que durante un tiempo conducen a los votos de la multitud; y el público se asombra, unos meses después, al aburrirse de la lectura del mismo libro que les hizo llorar en la actuación.

Molière, El enfermo imaginario (traducción de G. Silva)

Porque la costumbre se opone. Si estuviéramos en un país de leyes escritas podría hacerse; pero en París, como en casi todos los países rutinarios, donde la costumbre hace ley, es imposible; la disposición sería nula. Todos los anticipos que puedan hacerse entre un hombre y una mujer, coyundados por legítimo matrimonio, se consideran como mutuas dádivas hechas en vida…

Voltaire, Cándido (traducción de Elena Diego)

La señora baronesa, que pesaba alrededor de trescientas cincuenta libras, se granjeaba con ello gran consideración, y hacía los honores de su casa con una dignidad que la hacía aún más respetable. Su hija Cunegunda, de diecisiete años de edad, era de tez encendida, fresca, rolliza, apetitosa. El hijo del barón parecía en todo digno de su padre. El preceptor Pangloss era el oráculo de la casa, y el pequeño Cándido escuchaba sus lecciones con toda la buena fe de su edad y carácter.

Jean Racine, Andrómaca (traducción de María Dolores Fernández Lladó)

¡Oh, señor! ¿Qué decís? ¿Qué dirá toda Grecia?

¿Cómo un gran corazón tiene tales, flaquezas?

¿Vais a hacer que un propósito tan magnánimo y noble

arrebato parezca de quien sufre de amor?

Siempre triste y cautiva, enojosa a mí misma,

¡qué dislate pedir el amor de una Andrómaca!

¿Qué hermosura encontráis en mis ojos sombríos

condenados por vos a ese llanto sin fin?

Juan Meléndez Valdés, La inconstancia: Odas a Lisi

¡Cuál vaga en la floresta

el céfiro süave!

¡Cuál con lascivo vuelo

sus frescas alas bate,

sus alas delicadas,

que forman al mirarse

del sol en los reflejos

mil visos y cambiantes!

¡Cuán licencioso corre

de flor en flor, y afable

con soplo delicioso

las mece y se complace!

Ahora a un lirio llega,

ahora el jazmín lame,

la madreselva agita

y a los tomillos parte.

Molière, El misántropo (traducción de Alain Verjat)

Vaya, deberíais moriros de pura vergüenza; semejante acción no tiene perdón, cualquier hombre de honor la verá como un escándalo. Os veo abrumar a un hombre con amabilidades, y declararle el gran cariño que le tenéis; al frenesí de vuestros abrazos, añadís declaraciones, promesas y juramentos, y cuando os pregunto luego quién es ese hombre, apenas si podéis decirme cómo se llama.

Juan Meléndez Valdés, La paloma de Filis (“I”)

Otros cantan de Marte

las lides y zozobras,

o del alegre Baco

los festines y copas;

la sien otros ceñida

de jazmines y rosa,

del Amor los ardores,

y de Venus las glorias.

Pero yo sólo canto

con cítara sonora

de mi querida Filis

la nevada paloma:

su paloma, que bebe

mil gracias de su boca,

y en el hombro le arrulla,

y en su falda reposa.

Molière, El médico a palos (traducción de Leandro Fernández de Moratín)

MARTINA.— La manía de ese hombre es la más particular que se ha visto. No confesará su capacidad a menos que no le muelan el cuerpo a palos; y así les aviso a ustedes que si no lo hacen no conseguirán su intento. Si le ven que está obstinado en negar, tome cada uno un buen garrote y zurra, que él confesará. Nosotros, cuando lo necesitamos, nos valemos de esta industria, y siempre nos ha salido bien.

Voltaire, El fanatismo, o Mahoma (traducción de Jesús Echaiz)

MAHOMA.— Invencibles columnas de mi gloria,

Que sostenéis mi autoridad suprema;

Sublime Alí, Morad, Amon, Hercidio,

Tornad al pueblo, que en las plazas queda.

Instruidlo en mi nombre, prometedle,

Amenazad si es necesario: extienda

Su imperio la verdad: todos adoren

A mi Dios… sobro todo, ¡que lo teman!…

Corneille, Tito y Berenice (traductor desconocido)

Así, gracias a los Dioses, su llama se apaga,

y tales deberes son para mí frialdad.

Como ella depende de sus embajadores,

hasta después de mi himen pospongamos su venida.

Demasiado tendría que sonrojarme si allí sufriera su vista,

Y recibió los ojos de sus propios súbditos

para testigos envidiosos del robo que le hago.

Porque mi corazón era el bien de esta hermosa Reina,

y todavía podría serlo a pesar de Roma y ​​su odio…

Molière, El avaro (traducción de Julia Martín)

HARPAGÓN.— (Solo). Este bigardo de criado me molesta mucho; no me gusta nada ver a este condenado cojitranco. En verdad, no es poco trabajo el de guardar en casa una gran suma de dinero, y bienaventurados aquellos que tienen su caudal bien colocado ¡y no conservan más que lo necesario para su gasto! Bastante trastorno es éste de tener que inventar, en toda una casa, un escondite fiel; pues, por mi parte, las cajas fuertes me resultan sospechosas…

Corneille, Medea (traductor desconocido)

¿Y qué hizo Hipsípila?

¿Qué hace crecer las astillas de la ira inútil?

Lloró, derramó lágrimas,

ella me deseó mil y mil desgracias,

dijo que yo era infiel, sin corazón, sin conciencia,

y cansada de decirlo, tomó paciencia.

Medea en su desgracia podrá hacer lo mismo:

déjala suspirar, llorar y llamarme inconstante;

la dejo con pena, pero no tengo excusa

contra un poder más fuerte que me da a Creúsa.

Racine, Berenice (tradutor desconocido)

Finalmente me escapo de la alegría importuna

de tantos nuevos amigos que me ha dado la fortuna.

Huyo de sus respetos

a buscar un amigo, que me hable desde el corazón.

No debes mentir, mi simple impaciencia.

Ya te acusé de alguna negligencia.

“¡¿Qué!? Este Antíoco —dije— cuyo cuidado

ha tenido por testigos a todo Oriente y a Roma,

aquel a quien vi siempre constante en mis sueños

seguir con paso igual mis diversas fortunas…”.

Voltaire, Micromegas (traducción de Francisco Lafarga)

En uno de esos planetas que giran alrededor de la estrella llamada Sirio había un mozo de mucho talento, a quien tuve el honor de conocer en el último viaje que hizo a nuestro pequeño hormiguero. Se llamaba Micromegas, nombre muy apropiado para todos los grandes. Tenía ocho leguas alto, y por ocho leguas entiendo veinticuatro mil pasos geométricos de cinco pies cada uno.

Corneille, Nicomedes (traductor desconocido)

¿Y puedo, señora,

al verla expuesta a las furias de una mujer,

quien puede hacer todo aquí, creerá que todo está permitido

para ponerse en condiciones de ver reinar a su hijo?

No hay nada tan santo que no cause transgresión.

Quien traicionó a Aníbal bien puede obligarle…

Molière, Tartufo (traductor desconocido)

ORGON: Os encantaría conocerlo. Sí; infinito sería vuestro arrobamiento. Es un hombre que…, un hombre, ¡ah!, un hombre… En fin, es un hombre. El que se instruye bien de sus lecciones goza de paz profunda. Mira a todos como si fuesen despreciable estiércol. Merced a sus pláticas, me he trocado en otro del que era. Él me ha enseñado a no tener afecto por nadie, ha apartado mi alma de toda amistad, y tanto es así, que si yo viese morir a mi hermano, hijos, madre y esposa, no me curaría de ello.

Juan Meléndez Valdés, Galatea, o La ilusión del canto (“II”)

Amable Galatea,

¿qué gracia inexplicable

se siente en tus acentos,

me eleva al escucharte?

¿De dó, hechicera, viene

que en trinos tan süaves

siempre medrosa dudes,

desfallecida clames?

¿Que busques en tus letras

las que mejor las artes

y las inmensas dichas

sepan de Amor pintarme?

Ejercicios de literatura neoclásica

Hasta aquí nos hemos enfocado en la teoría y los ejemplos. A continuación es momento de que practiques lo aprendido.

Hemos elaborado una serie de ejercicios que consisten en un párrafo o enunciado relacionado con alguno de los temas estudiados hoy. Cada uno tiene un espacio vacío que deberás rellenar con una de las tres opciones que te damos.

Una vez que termines eso, podrás comprobar tus aciertos revisando la sección “Respuestas”, donde te dejamos los ejercicios ya resueltos.

N.ºEjerciciosOpciones
1En la literatura neoclásica, ________ estaba por encima de la creencia. Es decir, se desechaba cualquier culto a la divinidad o a las religiones en sí mismas y se daba máxima prioridad a la racionalidad del ser humano.a)la razón, b)la historia, c)la independencia
2El Neoclasicismo, a nivel temporal, se ubica tradicionalmente en el siglo _______, el mismo en el que ocurrió la Ilustración, que supuso un cambio ideológico total.a)XIV, b)XVI, c)XVIII
3Al igual que en el Renacimiento, dentro de la literatura neoclásica el mundo grecolatino tuvo mucha importancia e influencia. Sin embargo, en el Neoclasicismo pasó a ser un elemento _________.a)informal, b)obligatorio, c)opcional
4Para los autores del Neoclasicismo, cada género debía estar ____________. Esta actitud, desde su perspectiva, era una forma de mantener la pureza literaria.a)limitado, b)separado, c)unido
5Dentro de las obras neoclásicas, se utilizaba un lenguaje ___________. Esto aplicaba tanto para la narrativa como también para el teatro y la poesía.a)innovador, b)vulgar, c)culto
6Los escritores neoclásicos consideraban que el arte funcionaba para __________. Partiendo de ello, el carácter entretenido de la obra pasaba a estar en segundo lugar.a)enseñar, b)confundir, c)cuestionar
7_________ fue, además de un escritor famoso, uno de los filósofos más destacados de la historia de Francia. En sus textos, que se caracterizaban por ser críticos y educativos, atacaba constantemente a la religión y a la Iglesia.a)Jean Racine, b)Voltaire, c)Molière
8Juan Meléndez Valdés fue un autor español que se dedicó al teatro y a la poesía. Pero triunfó principalmente como _________, ya que se ajustaba muy bien a las normas estéticas y estilísticas del Neoclasicismo.a)poeta, b)dramaturgo, c)cuentista
9Una de las obras más conocidas de Molière es _______. En este drama, el autor retoma el mito de dicho personaje y sus amoríos, que ya había sido tratado por muchos autores europeos.a)“Cándido”, b)“Edipo”, c)“Don Juan”
10En su mayoría, la producción literaria de Racine se compone de _____________. La maestría de su forma y estructura hicieron que el autor se convirtiera en uno de los máximos exponentes de dicho subgénero.a)tragedias, b)comedias, c)poesía mística
11Los autores neoclásicos debían ser ____________. Esto implicaba que supiesen mantenerse serenos al componer. Si se dejaban gobernar por sus emociones, estas podían acabar arruinando la formalidad de la obra.a)europeos, b)ateos, c)disciplinados
12En el Neoclasicismo se usaba, además de la mitología, la __________ clásica como tema. En corrientes anteriores se le había dado cierta atención, mas nunca llegó a ser protagónica.a)ciencia, b)historia, c)filosofía
13La primera tragedia de Corneille fue _____________. Este personaje tan popular había sido tratado ya por otros autores, entre ellos Eurípides, y es la representación de la maldad y de la venganza.a)“Tito y Berenice”, b)“Medea”, c)“Nicomedes”
14___________ fue una temática menor en comparación con las demás. Sea como sea, aparece en varias obras neoclásicas y es el producto directo de los cambios ideológicos que buscaban una renovación del poder tradicional.a)El republicanismo, b)El historicismo, c)El modernismo
15Se estima que __________ fue la tragedia con la que Voltaire estrenó su carrera teatral. La temática no aportaba demasiado al mito original, pero la sencillez en la estructura y el lenguaje hicieron que la obra se volviera un modelo a seguir.a)“Cándido, o El optimismo”, b)“Micromegas”, c)“Edipo”
16El conocimiento _____________ está presente en el contenido de varios textos neoclásicos. Dado que criticaba la tradición religiosa, cosechó muchas polémicas, pero eso no les impidió a los autores utilizarlo como recurso.a)racional, b)espiritual, c)antiguo
17Voltaire usaba mucho la ___________ a la hora de elaborar sus textos. Era un experto en el uso de dicho recurso, el cual le servía para ocultar las críticas que hacía.a)ironía, b)metáfora, c)paradoja
18Racine llegó a escribir una sola comedia: ___________. Su nombre se deba al tema central de la historia, que tiene que ver con las personas que suelen prolongar las discusiones.a)“Andrómaca”, b)“Fedra”, c)“Los litigantes”
19El Neoclasicismo se vio impulsado por el descubrimiento de dos ciudades, Herculano y Pompeya. Ambas fueron arrasadas por un ___________, pero los objetos artísticos que había en ellas lograron sobrevivir al paso del tiempo.a)volcán, b)terremoto, c)maremoto
20Entre los personajes creados por Molière, había uno que se destacaba debido a que siempre era interpretado por él: ___________. El escritor lo usó en muchas de sus obras.a)Don Juan, b)Sganarelle, c)Harpagón

Respuestas

N.ºEjercicios
1En la literatura neoclásica, la razón estaba por encima de la creencia. Es decir, se desechaba cualquier culto a la divinidad o a las religiones en sí mismas y se daba máxima prioridad a la racionalidad del ser humano.
2El Neoclasicismo, a nivel temporal, se ubica tradicionalmente en el siglo XVIII, el mismo en el que ocurrió la Ilustración, que supuso un cambio ideológico total.
3Al igual que en el Renacimiento, dentro de la literatura neoclásica el mundo grecolatino tuvo mucha importancia e influencia. Sin embargo, en el Neoclasicismo pasó a ser un elemento obligatorio.
4Para los autores del Neoclasicismo, cada género debía estar separado. Esta actitud, desde su perspectiva, era una forma de mantener la pureza literaria.
5Dentro de las obras neoclásicas, se utilizaba un lenguaje culto. Esto aplicaba tanto para la narrativa como también para el teatro y la poesía.
6Los escritores neoclásicos consideraban que el arte funcionaba para enseñar. Partiendo de ello, el carácter entretenido de la obra pasaba a estar en segundo lugar.
7Voltaire fue, además de un escritor famoso, uno de los filósofos más destacados de la historia de Francia. En sus textos, que se caracterizaban por ser críticos y educativos, atacaba constantemente a la religión y a la Iglesia.
8Juan Meléndez Valdés fue un autor español que se dedicó al teatro y a la poesía. Pero triunfó principalmente como poeta, ya que se ajustaba muy bien a las normas estéticas y estilísticas del Neoclasicismo.
9Una de las obras más conocidas de Molière es “Don Juan”. En este drama, el autor retoma el mito de dicho personaje y sus amoríos, que ya había sido tratado por muchos autores europeos.
10En su mayoría, la producción literaria de Racine se compone de tragedias. La maestría de su forma y estructura hicieron que el autor se convirtiera en uno de los máximos exponentes de dicho subgénero.
11Los autores neoclásicos debían ser disciplinados. Esto implicaba que supiesen mantenerse serenos al componer. Si se dejaban gobernar por sus emociones, estas podían acabar arruinando la formalidad de la obra.
12En el Neoclasicismo se usaba, además de la mitología, la historia clásica como tema. En corrientes anteriores se le había dado cierta atención, mas nunca llegó a ser protagónica.
13La primera tragedia de Corneille fue “Medea”. Este personaje tan popular había sido tratado ya por otros autores, entre ellos Eurípides, y es la representación de la maldad y de la venganza.
14El republicanismo fue una temática menor en comparación con las demás. Sea como sea, aparece en varias obras neoclásicas y es el producto directo de los cambios ideológicos que buscaban una renovación del poder tradicional.
15Se estima que “Edipo” fue la tragedia con la que Voltaire estrenó su carrera teatral. La temática no aportaba demasiado al mito original, pero la sencillez en la estructura y el lenguaje hicieron que la obra se volviera un modelo a seguir.
16El conocimiento racional está presente en el contenido de varios textos neoclásicos. Dado que criticaba la tradición religiosa, cosechó muchas polémicas, pero eso no les impidió a los autores utilizarlo como recurso.
17Voltaire usaba mucho la ironía a la hora de elaborar sus textos. Era un experto en el uso de dicho recurso, el cual le servía para ocultar las críticas que hacía.
18Racine llegó a escribir una sola comedia: “Los litigantes”. Su nombre se deba al tema central de la historia, que tiene que ver con las personas que suelen prolongar las discusiones.
19El Neoclasicismo se vio impulsado por el descubrimiento de dos ciudades, Herculano y Pompeya. Ambas fueron arrasadas por un volcán, pero los objetos artísticos que había en ellas lograron sobrevivir al paso del tiempo.
20Entre los personajes creados por Molière, había uno que se destacaba debido a que siempre era interpretado por él: Sganarelle. El escritor lo usó en muchas de sus obras.

Eso es todo por esta oportunidad. Como pudiste ver, la literatura neoclásica es una corriente compleja pero muy interesante. ¡Anímate a leer las obras que te mostramos hoy!

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